Muy buenos días. En la política, como en la física, los vacíos no existen; siempre se llenan. Y hoy, el tablero electoral de León no solo está lleno, sino que empieza a desbordarse.

El proceso hacia 2027 no será una elección interna más para el PAN; será un ejercicio de supervivencia y equilibrio de poder. Pero antes de hablar de nombres, hay que abordar al «elefante en la habitación»: Jorge Álvarez Máynez.
La «Bomba» de Movimiento Ciudadano
La reciente visita del líder nacional de MC a Guanajuato no fue una cortesía protocolaria. Al señalar a la alcaldesa Alejandra Gutiérrez como la mujer más influyente del estado —solo después de la gobernadora— y abrirle las puertas de par en par al movimiento naranja, Máynez ha lanzado un mensaje cifrado a las oficinas de Paseo de la Presa: si el PAN no valora a sus activos, nosotros sí.
Este halago no es gratuito; eleva el costo de negociación de Alejandra dentro del PAN. Si la gobernadora Libia Dennise decide cerrarle el paso al grupo de la alcaldesa, ahora sabe que «Ale» tiene un «Plan Naranja» bajo el brazo. Esto lo cambia todo: ya no se trata solo de quién posee el mejor perfil, sino de quién evita una ruptura que entregue la ciudad a la oposición.

Los Jugadores y sus Costos de Salida
Pero, ¿quiénes están realmente en la línea de fuego? Analicemos las posibilidades reales y lo que el estado —o el municipio— perdería si deciden «chapulinear» hacia la candidatura:
- Jorge Daniel Jiménez Lona (El Plan A de la Gobernadora): Es, quizás, el perfil más sólido institucionalmente. Como secretario de Gobierno, es el «apagafuegos» oficial. Su salida dejaría un hueco enorme en la gobernabilidad estatal en un momento crítico de seguridad. ¿El riesgo? Que por ganar una elección, el estado pierda al negociador que mantiene la paz con los alcaldes.

- Aldo Márquez Becerra (El Operador): Su fuerza no reside en las calles, sino en las actas del partido. Si Aldo deja la dirigencia del PAN para buscar la alcaldía, el partido se queda sin su ingeniero jefe justo cuando Morena viene creciendo. Es el «Plan B» de control, pero posee una conexión ciudadana que todavía no termina de cuajar.

- Allan Michel León (El Heredero de Alejandra): Es quien tiene el terreno caminado y conoce cada comité vecinal. Si se va de la administración municipal, Alejandra pierde sus ojos y oídos en las colonias. Es el candidato de la continuidad, pero hoy funciona más como una moneda de cambio en la mesa de las cúpulas que como una decisión tomada.

- Alan Sahir Márquez: Representa la modernidad y el puente con la CDMX. Su salida de la Cámara de Diputados debilitaría la voz de Guanajuato en San Lázaro, un lujo que el estado difícilmente puede darse ante un Gobierno Federal centralista.

- Jorge Espadas: El que más abiertamente se ha presentado como precandidato. Representa a la facción más tradicional del PAN; es el líder de los diputados azules en el Congreso del Estado y podría lograr apoyos sólidos, aunque no garantiza la unidad total del panismo leonés.

Conclusión: ¿Estabilidad o Épica?
La lógica de la gobernadora Libia Dennise parece clara: no busca un héroe electoral, sino un gestor predecible. Por ello, Jiménez Lona encabeza sus preferencias; es el candidato de la «paz política».
Sin embargo, el factor Máynez ha inyectado una dosis de adrenalina que el PAN no esperaba. El dilema para el panismo ya no es solo quién puede gobernar León, sino cómo evitar que la lucha por la «Joya de la Corona» termine beneficiando a un tercero.
En León, el PAN no elegirá al más popular, sino al que menos incendios provoque. El problema es que, afuera, el fuego ya empezó a arder.




