En Guanajuato solemos decir que el carácter se templa en la adversidad, y tras el Segundo Informe de Gobierno de Libia Dennise García Muñoz Ledo queda claro que la narrativa política del estado ha dado un giro de 180 grados.

Ya no escuchamos el eco de la confrontación constante con el centro; hoy, el discurso que emana desde la Velaria de León es uno de pragmatismo y resultados palpables.
Bajo el lema “Dicho y Hecho”, la gobernadora no solo presentó cifras, sino una nueva forma de entender la gestión pública en el Bajío.
Pero, como en todo análisis serio, es necesario separar el brillo de los reflectores de la realidad que se vive en las calles. Vamos por partes.

El acierto de la política de “Mano Extendida”

Lo más destacable, y quizás lo más refrescante para quienes analizamos la política local, es la estrecha coordinación con el Gobierno Federal. Atrás quedaron los tiempos en los que Guanajuato parecía un territorio aislado.
Hoy, proyectos de gran calado como el Acueducto Solís —vital para la supervivencia hídrica de nuestra región— y el Tren Interurbano, que conectará a León y otros municipios con la red nacional de pasajeros, son una realidad gracias a que hubo altura de miras para gestionar y no solo para litigar.

Garantizar el agua para las próximas generaciones no es una promesa menor; es, como dijo la mandataria, “hacer lo correcto”. Y en infraestructura, esa conectividad ferroviaria promete devolverle a Guanajuato su lugar como el corazón logístico de México.
Seguridad: inteligencia sobre fuerza bruta
En el rubro de seguridad, el cambio de estrategia bajo el plan CONFIA empieza a arrojar datos que invitan a un optimismo cauteloso.
Registrar en febrero la cifra más baja de homicidios dolosos en ocho años no es producto del azar; es el resultado de apostarle a la inteligencia operativa.
Aquí hay un punto que merece un reconocimiento especial: la plataforma Guanajuato en Paz y la estrategia GIA.
En un país donde la información suele ocultarse bajo el tapete, que el estado apueste por la transparencia proactiva, permitiendo que los datos de seguridad sean auditables y contrastables con la federación y las fiscalías, es un ejercicio de madurez democrática que debería replicarse en todo México.
Quizá el punto más discutible es la renta de patrullas o “Rinos” en lugar de comprarlas, pero el tiempo dirá. Ojalá que no resulte un muertito en el clóset con ese negocio.

Las áreas de oportunidad: el reto de la “letra chiquita”
Sin embargo, para que el “Nuevo Comienzo” sea pleno, debemos hablar de lo que todavía duele.
Si bien los indicadores de alto impacto bajan, el ciudadano de a pie, el comerciante de la esquina y el empresario local siguen lidiando con fantasmas que no se desvanecen solo con discursos.
Extorsión y robo: el Escuadrón Antiextorsión y la línea 800 TE CUIDO son avances valiosos, pero la extorsión sigue siendo el “impuesto de guerra” que asfixia a muchos.
El robo a comercio y la seguridad patrimonial siguen siendo asignaturas donde la percepción de impunidad aún le gana la carrera a la autoridad.

El tejido social y las adicciones: no podemos hablar de paz duradera mientras las adicciones sigan perforando a nuestra juventud.
El enfoque debe ser de salud pública, sí, pero con una agresividad preventiva que todavía se siente incipiente frente a la magnitud del problema.

Pobreza e inclusión laboral: la Tarjeta Rosa y la estrategia ALIADAS son actos de justicia social necesarios, pero los subsidios son paliativos, no soluciones definitivas.

El gran reto de Libia Dennise es transformar ese apoyo en plena inclusión laboral. Necesitamos que las mujeres y los jóvenes no solo reciban un respaldo, sino que encuentren empleos de alta calidad, con salarios dignos que compitan con la inflación, especialmente en las zonas rurales donde la brecha de oportunidades sigue siendo un abismo.

Guanajuato hoy presume un gobierno “todo terreno” y los hechos en infraestructura le dan la razón. La gobernadora ha demostrado tener la capacidad de sentarse a la mesa con quien sea necesario para traer beneficios al estado.
No obstante, el éxito de este sexenio no se medirá solo por los kilómetros de tren o los tubos del acueducto, sino por la capacidad de que esa bonanza y gestión llegue a los hogares más humildes y por la erradicación total del miedo en nuestros comercios.

En Guanajuato, lo que se dice, se hace… pero aún queda mucho por hacer para que ese “hacer” llegue a todos los rincones por igual.
Y para lo anterior, la buena de Libia Dennise requiere del apoyo de su equipo de trabajo, porque hemos sido críticos de algunos de ellos por la falta de compromiso y, sobre todo, de resultados.

Tenemos a Jorge Jiménez Lona, que hace su chamba con la política interior del estado. A Lupita Robles, que ha sido la secretaria de estado con más dividendos para el Gobierno de la Gente.
Ahí está el trabajo coordinado de Juan Mauro González, que más allá de su manera “especial” de comportarse ha dado resultados.
Rosario Corona tiene el gran reto por ser año preelectoral, pero para ello se deshizo de personajes que le incomodaban.
Y los que sí están con un bajísimo nivel de competitividad son el Gabrielete Cortés Alcalá, que sigue en proceso penal por corrupción, y Marisol Suárez, que sigue inexistente para los campesinos guanajuatenses.
Y qué decir de Arcelia González, titular de Honestidad, pero que ha sido todo lo contrario, con una Mariana Rocha a la que no le gusta investigar; ella es feliz en “acción social”, ya parece la Madre Teresa de Calcuta.

Libia Dennise tiene que hacer ajustes en sus gabinetes, legal y ampliado. Si se la sigue jugando ella sola, terminará como aquel que se dice experto en todo: necesita poner a trabajar a su equipo.
He dicho y hecho mi análisis y opinión.




