El panorama político de Guanajuato asiste a una nueva entrega del manual de supervivencia burocrática. Iovana Rocha Cano, una figura que ha hecho del salto de fe partidista una forma de vida, se ha consolidado como una de las piezas clave en la avanzada de Ricardo Sheffield Padilla para colonizar otras fuerzas políticas, esta vez utilizando al Partido Verde de Guanajuato como su nueva caja chica.

El salto al “nido verde”: burocracia de lujo
Documentos recientes confirman que Rocha Cano ha encontrado un nuevo refugio bajo el ala de la senadora Virginia Magaña.

Con un contrato de “Enlace de Procesos Legislativos”, Iovana percibe un salario neto mensual de $50,020.82 MXN. La pregunta es obligada: ¿qué enlace legislativo realiza una figura que hoy carece de puentes reales con el Congreso local?
Para muchos, este puesto no es más que una simulación para mantener activa la nómina de los incondicionales de Sheffield fuera de la estructura federal.

Su paso por la PROFECO como Directora de Área (ODECO Poniente) no fue precisamente un ejercicio de transparencia.
Mientras percibía remuneraciones brutas superiores a los $96,000 MXN mensuales, la institución enfrentaba señalamientos por esquemas de extorsión a gasolineros en todo el país. Además, jamás asistía a trabajar como debió haberlo hecho.
Como subordinada directa de Sheffield, Rocha Cano formó parte del círculo que operó bajo las órdenes del hoy senador, dejando tras de sí más dudas que resultados en beneficio del consumidor.

La memoria colectiva en la capital no olvida su gestión en el Ayuntamiento. Su trayectoria estuvo marcada por escándalos de desvío de recursos que provocaron airadas protestas estudiantiles.

Iovana ha transitado del PRI a Morena y ahora al Verde, siempre buscando el cobijo del poder en turno, pero arrastrando denuncias de opacidad que parecen no incomodar a sus nuevos mecenas.

La incongruencia del “feminismo selectivo”
Rocha Cano suele ondear la bandera del feminismo y la participación en colectivos como 50+1.

Sin embargo, esta postura choca frontalmente con su cercanía y defensa de personajes señalados por acoso y violencia, como su amiguísimo y cómplice Rodrigo Guadalupe Nájera Trujillo, el “Padre Amaro” de Guanajuato. El Terror del Instituto Lasalle de Guanajuato y de la UG por acosar, golpear y ser un depravado y desviado.

La incongruencia es el sello de su carrera: se dice defensora de los derechos de las mujeres, mientras opera políticamente para la estructura de Sheffield, un político famoso por su retórica confrontativa y sus constantes escándalos de corrupción y señalamientos en contra de mujeres como Ale Gutiérrez y Alma Alcaraz.

El caballo de Troya de Ricardo Sheffield
La llegada de Iovana al Verde es la confirmación de que Ricardo Sheffield está infiltrando a sus cómplices en la estructura de la “Kikis” Magaña.
No es un caso aislado; es una estrategia de colonización donde personajes como Rocha Cano y Juan Carlos Oliveros “dobletean” o aseguran sueldos dorados para garantizar la lealtad hacia su verdadero jefe político.

Iovana Rocha Cano no representa un activo político de gestión, sino un síntoma de la degradación del servicio público.
Es la burócrata del oportunismo, capaz de mutar de color —del rojo al guinda y de ahí al verde—, siempre y cuando el presupuesto sea alto y la protección de la “mafia shifiliana” se mantenga intacta.
Guanajuato merece una política de resultados, no un refugio para quienes han hecho de los escándalos su currículum oculto.
He dicho, y ya está.

DOCUMENTOS ANEXOS
CONTRATO IOVANA ROCHA CANO











