Programas Sociales dinero que ayuda. ¿La solución de fondo cuándo?

Iniciamos este 2026 con los presupuestos bajo el brazo y una pregunta que flota en el aire: ¿quién cuida mejor de los guanajuatenses? 

Hoy, la política social se ha convertido en el campo de batalla de las narrativas políticas. Por un lado, la maquinaria masiva del Gobierno Federal; por el otro, la estrategia focalizada del Gobierno del Estado. 

Ambos niveles presumen cifras históricas, pero cuando rascamos un poco la superficie, encontramos visiones de país —y de estado— profundamente distintas. Vamos a desglosarlo, porque entre tarjetas rosas y pensiones bienestar, hay matices que usted, que nos escucha, debe conocer. 

Hablemos primero de la Federación. El Gobierno de México, representado en nuestro estado por la delegada Alma Alcaraz, cerró el 2025 con una inversión social impresionante: más de 35 mil 900 millones de pesos inyectados directamente en Guanajuato. Estamos hablando de un padrón de 1.8 millones de personas. 

La apuesta federal es clara: la transferencia directa. 

Se sumaron programas como la “Pensión Mujeres Bienestar” y la beca “Rita Cetina” para educación básica. Es innegable el alivio que estos recursos representan para las familias más pobres. Sin embargo, la crítica mesurada nos obliga a preguntar: ¿es suficiente entregar el dinero? 

El modelo federal es de cobertura masiva, casi universal, pero a veces parece carecer de ese “acompañamiento” cercano. 

Es una política de “tarjetazo” que, si bien ayuda al consumo inmediato, poco nos dice sobre cómo sacar a esas personas de la pobreza a largo plazo. Es una red de seguridad, sí, pero una red que a veces parece estática. 

Ahora, crucemos la acera hacia el Gobierno del Estado. La administración de la buena de Libia Dennise García ha decidido dar un golpe de timón con la “Secretaría del Nuevo Comienzo”. 

Aquí el presupuesto para 2026 sube un 32%, alcanzando los 7 mil millones de pesos, de los cuales 3 mil 500 millones de pesos son para la Tarjeta Rosa de presupuesto inicial. En 2025 se gastaron 4 mil 250 millones de pesos en total, para más de 690 mil tarjetas, veremos como cierra 2026. 

Lo destacable aquí no es solo el dinero, sino el esfuerzo de integralidad. La famosa Tarjeta Rosa, que este año busca priorizar a mujeres de 25 a 45 años, no es solo un depósito. Se vende como un esquema “Aliadas” con asistencia médica, legal y psicológica. Es un intento por reconocer que la mujer jefa de familia necesita más que mil pesos; necesita que el Estado sea su socio. 

Vemos un contraste interesante. Mientras las becas de educación básica se mantienen estables, hay un impulso agresivo para la “Exportación de Talentos”, con apoyos que suben hasta los 175 mil pesos para estudiar en el extranjero. 

Pero ojo, aquí viene la nota crítica: para fortalecer la base, se han tenido que hacer recortes en los financiamientos para posgrados y maestrías. 

Es una decisión difícil por ello la siguiente pregunta: ¿o apoyamos a los más brillantes para que salgan o mantenemos el apoyo para los que ya están en el camino de la especialización? 

El Estado ha decidido apostar por la movilidad social desde abajo y el talento de exportación, pero dejando un hueco en la investigación de alto nivel. 

Aun así, se dieron 15 mil becas directas y en total 48 mil becas y apoyos escolares, en conjunto con otras instituciones como la Universidad de Guanajuato. 

Al final del día, el panorama es este: la Federación nos da el volumen y la cobertura básica; el Estado intenta dar el acompañamiento y la infraestructura comunitaria. 

Es loable el esfuerzo del Gobierno Estatal por no limitarse a la entrega de dinero y buscar el “empleo temporal” y la “infraestructura básica”. 

Pero el reto es enorme: Guanajuato sigue siendo el estado con más beneficiarios federales, lo que habla de una carencia estructural que ninguna Tarjeta Rosa podrá solucionar por sí sola si no hay una coordinación real entre ambos niveles. 

León por ejemplo, es el reto con el mayor número de pobres.

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