Hay una máxima en la política que dicta que “el que tiene techo de vidrio, no debe tirar piedras al de junto”.
Sin embargo, el alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez alias “Mister Magoo”, parece haber hecho de la desmemoria y la confrontación su estrategia de cabecera.

Mientras se erige como el crítico más estridente de la gobernadora Libia Dennise García, sus palabras se estrellan contra la contundente realidad de los números y el fango de sospechas internacionales que hoy lo rodean.
La Mentira del Abandono: Celaya es Prioridad Estatal.
La narrativa de “abandono” que la “Margara Francisca de Celaya” intenta vender para justificar sus propias carencias y mediocridades, se desmorona al revisar el cierre presupuestal de 2025. Los datos oficiales son fríos y no admiten adjetivos:
Presupuesto Privilegiado: Celaya recibió un presupuesto estatal modificado de mil 131 millones de pesos, colocándose en el 5° lugar de los 46 municipios. En recurso efectivamente ejercido, el municipio trepa al 3er lugar estatal, con mil 193 millones de pesos pagados.

Aunque Celaya concentra el 8.53% de la población del estado, recibió el 8.72% de los recursos. Es decir, recibe más de lo que proporcionalmente le corresponde por habitantes. A ver si lo entiendes Juan Miguel porque eres muy bruto.
¿Cómo puede Ramírez, sostener un discurso de confrontación cuando el Gobierno del Estado ha inyectado recursos con un avance presupuestal del 105.45%? Solo el tonto de Juan Miguel no le entiende, es más ni su hijo porque es un analfabeta.
No solo hay dinero, hay una ejecución que demuestra que el Estado, no ha soltado la mano de los celayenses, a pesar de los desplantes de su alcalde de pacotilla.

La Sombra de Washington y el “Negocio” Familiar
Si la ingratitud financiera es grave, la situación ética y legal del alcalde es alarmante.
Recientemente, el nombre de Juan Manuel Ramírez saltó a la escena nacional al aparecer en una lista de figuras de Morena presuntamente requeridas por Estados Unidos por nexos con el crimen organizado. Por este caso un “comentarista de seguridad” acudió al Congreso del Estado a tratar este asunto.
Mientras el alcalde ve la “paja en el ojo ajeno”, su propia casa parece estar bajo un asedio de dudas que cruzan la frontera. Pero el escándalo no termina en su oficina; se extiende a los pasillos del Congreso de Guanajuato.

Resulta ofensivo para la ciudadanía que su hijo, presuntamente “asesor” en el Congreso de Guanajuato, convierta el comedor del Poder Legislativo en su oficina de negocios personal.
Todos los jueves, el heredero del alcalde arriba en una camioneta Suburban blindada, custodiado por la Guardia Nacional, para realizar transacciones bajo el amparo del Poder. ¿Desde cuándo los recursos federales de seguridad están al servicio de la logística empresarial de la familia del alcalde?

“Celaya es un polo de desarrollo que merece seriedad, no una administración que muerde la mano que le provee mientras se esconde tras el fuero de su partido y la escolta de sus hijos.”
Juan Miguel Ramírez debe decidir si seguirá siendo un agitador de micrófono o si asumirá la responsabilidad de gobernar un municipio que el Estado ha catalogado como prioritario.
Criticar a la gobernadora Libia Denisse es un derecho político, pero hacerlo mientras se ignora una inversión de más de mil millones de pesos y se guardan silencios sospechosos ante señalamientos de agencias internacionales, no es crítica: es hipocresía, además de idiotez.
Alcalde, los datos de 2025 lo dejan claro: el Estado ha cumplido con creces. Ahora, falta que usted explique sus supuestos nexos, las actividades de su hijo y, sobre todo, qué ha hecho con la bonanza que el estado le ha otorgado. Deje su cara de tonto y póngase a trabajar por los celayenses.
He dicho y ya está.




