“La soberbia es una pésima consejera en las urnas. Cuando el desgaste del poder es evidente y el adversario avanza, la supervivencia política exige pragmatismo, ingeniería compartida y, sobre todo, una profunda dosis de realismo.”
Las señales de alerta rumbo al proceso electoral de 2027 en Guanajuato han dejado de ser meras especulaciones de café para convertirse en premisas de urgente lectura.

El reciente posicionamiento del presidente municipal de San Miguel de Allende, Mauricio Trejo Pureco, respecto a la viabilidad y conveniencia de una coalición electoral formal entre el PRI y el PAN, no debe ser tomado a la ligera.
Especialmente por el panismo tradicional, que por décadas ha considerado al estado como un patrimonio inexpugnable e inmune a las mareas políticas nacionales.

Trejo Pureco no habla desde la comodidad de la teoría, sino desde la trinchera de un pragmatismo político que le ha otorgado vigencia, competitividad y éxito en un entorno sumamente complejo.
Su lectura de la realidad es nítida: ante el indiscutible y acelerado avance territorial de Morena en la entidad, la fragmentación de la oposición histórica es la ruta más rápida hacia el colapso.
La postura del priista Mauricio Trejo es de interés porque es un presidente Municipal exitoso con resultados, que en consecuencia le da su partido una gran competitividad.

Y sin embargo, él no deja de ver con buenos ojos las posibilidades de una coalición PRI-PAN para la elección del próximo año; dejándonos en claro que es un político con visión estratégica.
Para el PAN, el primer paso hacia la supervivencia en 2027 implica sacudirse la soberbia institucional que nubla el entendimiento de sus cúpulas.

El desgaste natural tras años de ejercicio ininterrumpido del poder es una realidad estadística y social que ya no se puede ocultar con retórica de autosuficiencia.
En el tablero panista, han sido pocos los liderazgos capaces de otear el horizonte con objetividad. El diputado Juan Carlos Romero Hicks, un hombre de indudable trayectoria, respeto y solidez intelectual, se ha consolidado como la voz interna que con mayor vehemencia, ha vislumbrado y defendido la necesidad de esta alianza.

Romero Hicks entiende que el mapa político de Guanajuato ya no es el de los años noventa; el avance de la autodenominada “Cuarta Transformación” está capitalizando los vacíos, los errores locales y el cansancio ciudadano. Enfrentar este fenómeno con las viejas recetas de aislamiento partidista equivale a una ceguera voluntaria.
La resistencia de amplios sectores del blanquiazul a cogobernar o coaligarse de forma plena con el tricolor responde más a inercias del pasado y a un falso orgullo que a un análisis estratégico del presente.

Esta persistente miopía política no es exclusiva de las esferas estatales; a nivel local, el escenario en León es un fiel reflejo de esa misma soberbia institucional.
Instalados en una cómoda simulación, tanto el presidente del comité municipal del PRI, Tadeo Sánchez, como el coordinador de los diputados locales del PAN, Jorge Espadas, parecen empeñados en cerrar las puertas a un acuerdo, insistiendo en un aislamiento que ignora la realidad de las calles.

Si el grueso de los dirigentes panistas no transita con urgencia por el camino de la humildad política, la autocrítica y el reconocimiento de su vulnerabilidad actual, se corre el riesgo de fracturar el bloque opositor, de tal manera que la victoria de Morena se convierta en una profecía autocumplida.
He dicho y ya está.



