“Claro que no lo estoy desdeñando amigo, al contrario; estoy diciendo que es un proceso que nació para los ciudadanos mujeres, hombres y jóvenes para que puedan accesar y acceder a las candidaturas y al partido. Nada más que se treparon todos los militantes”.
Alejandro Navarro.

La declaración de Alejandro Navarro a Conspirando tras no registrarse como aspirante al programa “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad” resuena no solo como una anécdota de color, sino como una radiografía brutal.
La frase encierra la paradoja central de Acción Nacional en Guanajuato: un esquema concebido en el discurso para abrir la participación a la sociedad civil fue devorado, en cuestión de días, por las tribus e inercia de la propia burocracia partidista.

El estreno de la dirigencia estatal encabezada por Juana de la Cruz (la tal Juanita) arranca con un saldo profundamente cuestionable.
La convocatoria, lejos de convertirse en un puente con la ciudadanía, terminó operando como una arena interna para dirimir viejos agravios, adelantar vísperas y, de paso, encubrir actos anticipados de campaña rumbo a las elecciones intermedias de 2027.

La baja respuesta ciudadana dejó al descubierto una realidad ineludible: los “Defensores” no son más que los nombres de siempre peleando el erario de mañana.

Pugnas de grupo y relevo generacional
El mapa del registro dibuja con precisión las fracturas y tensiones en las principales plazas del estado:
Guanajuato Capital: El choque de trenes está servido. El propio Alejandro Navarro irrumpe en la contienda para frenar las aspiraciones del exgobernador Juan Carlos Romero Hicks. Este pulso entre el pragmatismo navarrista y la ortodoxia académica del romerismo amenaza con dejar secuelas profundas en la estructura local del partido.

León: La plaza más codiciada exhibe todos los contrastes.
Por un lado, Alan Márquez busca consolidar su gran perfil como ejecutivo diligente y con resultados, combinando la tribuna nacional con la proyección territorial en su municipio.
Por el otro, la “vieja guardia” atestigua el registro de Luis Ernesto Ayala, una figura de trayectoria intachable, pero que inevitablemente enfrenta el dilema del relevo generacional y la sombra de su cercanía con la alcaldesa Alejandra Gutiérrez.
La terna se tensiona aún más con la presencia de Jorge Espadas, encarnando el estilo tradicional de movilización y despilfarro panista.

Irapuato: La alcaldesa Lorena Alfaro busca blindar su sucesión. Las cartas sobre la mesa incluyen la postulación de su hermana Valeria Alfaro García —apuntando a una diputación local o federal— mientras impulsa de fondo al secretario del Ayuntamiento, Rodolfo Gómez Cervantes.
Este esquema de control dinástico choca frontalmente con Víctor Zanella, un perfil con amplio trabajo de base y legitimidad territorial que desde hace años busca la candidatura a la presidencia municipal.

Celaya: El contraste es alarmante. Más que una “caballada flaca”con Paulo Bañuelos, Celaya refleja una ausencia total de liderazgos de recambio. El PAN parece incapaz de construir cuadros para hacer frente y capitalizar los errores, pifias y el desgaste del gobierno del morenista Juan Miguel Ramírez Sánchez, dejando la plaza en vulnerabilidad.

Oportunismo, “aparecidos” y el mito de la apertura
El padrón de aspirantes desnuda además el oportunismo político. La reaparición de figuras impresentables como Eduardo López Mares, Erandi Bermúdez, Toño Navarro o Anabel Pulido exhibe trayectorias cuestionadas por sus pobres resultados o manchadas por sospechas de corrupción, buscando en este mecanismo un atajo para reciclarse.

A esta lista se suman cuadros “reincidentes” —como Sergio Carlo Bernal o Juan Carlos Delgado Zárate— que, careciendo de peso territorial o del respaldo de la nomenclatura, ven en el registro una oportunidad para negociar cuotas o mantenerse cerca del presupuesto público.

Sin operación cicatriz a la vista
El proceso ideado bajo la gestión de la Juana de la Cruz y el invisible Armando Rangel se le ha salido de las manos a la dirigencia estatal. Lejos de legitimar candidaturas o detonar una reconciliación interna, la convocatoria de “Defensores” terminó exponiendo el nivel de fragmentación del panismo guanajuatense.

A medida que el calendario hacia 2027 avance, la supuesta apertura democrática dará paso al pragmatismo de siempre: las negociaciones en lo oscurito, el reparto de prebendas y la contención de daños.
La pregunta de fondo no es quiénes saldrán victoriosos de este padrón, sino con cuántas heridas llegará el PAN a las urnas tras mostrar, sin pudor, las fisuras de su propia casa.
He dicho y ya está.



