LA OSCURA RED DE LA MENTEFACTURA

PARTE II: La fábrica de métricas infladas y plataformas de humo

Si el entramado financiero es escandaloso, el rendimiento sustantivo del instituto bordea la simulación sistemática.

IDEA GTO fue creado por decreto en septiembre de 2020 para impulsar empresas de base tecnológica. Sin embargo, cuando se analizan los reportes institucionales, la contabilidad de “éxitos” simplemente no cuadra.

Las cifras que el propio del vende pilas del Antonio Reus Montaño y sus directivos han pregonado en medios de comunicación son incompatibles entre sí:

¿Cómo se pasa de 60 o 120 empresas a “más de mil”? La respuesta reside en la trampa metodológica.

IDEA GTO midió su efectividad no por las empresas legalmente constituidas, rentables o generadoras de empleo, sino por la “dinamización”: la cantidad de personas obligadas o convocadas a sentarse en un taller o a conectarse a un seminario web.

La mayor distorsión se encuentra en las listas de asistencia.

Para justificar el gasto de talleres presenciales, eventos masivos y gimnasios de emprendimiento, se armaron padrones donde la hipótesis más clara —y susceptible de auditoría— es el conteo duplicado, triplicado y cuadruplicado de las mismas personas en diferentes programas y ejercicios fiscales.

Si a un ciudadano que asistió a un evento de divulgación se le contabilizó como “empresa de base tecnológica impulsada”, el número presumido ante el Congreso del Estado no es un logro: es la confesión de un engaño contable.

Un ejemplo contundente de este derroche es la plataforma valledelamentefactura.com. Presentada en diciembre de 2021 por la cúpula estatal como la piedra angular del ecosistema de innovación que conectaría a miles de científicos, desarrolladores y mentores, en la práctica funcionó como un repositorio de videos incrustados. Pura jalada fue eso.

Cualquier auditoría técnica elemental revelaría la verdad tras las preguntas que la dependencia evade contestar:

¿Cuál fue el costo real de desarrollo y mantenimiento de la plataforma?

¿Qué métricas de retención por cohorte existieron? (No visitas incidentales, sino usuarios activos a 30, 60 y 90 días).

¿Cuántas interacciones terminaron en la creación de una patente o en el levantamiento de capital real?

La misma opacidad rodea a los “Gimnasios de Emprendimiento”, como el ubicado en el Parque Bicentenario de León: espacios subutilizados, sin afluencia comprobable, pero que requirieron contrataciones continuas de equipamiento, mobiliario, mantenimiento y servicios integrales.

Los gimnasios de la Mentefactura no necesitaban emprendedores para justificar su existencia; únicamente necesitaban seguir abiertos para justificar las facturas.

Así las tranzas de Reus Montaño y sus secuaces, pero mañana hay más, la tercera parte de esta zaga de la corrupción del “creador” de la IDEOTA.

He dicho y ya está.

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