De chile, dulce y manteca

Por Arzola

1.⁠ ⁠El antecedente

En tono plañidero, el 17 de agosto, doña Mónica Soto Fregoso, todavía magistrada de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, anunció su renuncia al cargo.

Designada en octubre de 2016 por un periodo de nueve años, originalmente debía concluir su encargo en octubre de 2025. Mediante una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de septiembre, que contenía la controvertida elección popular de ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial Federal, el paquete reformador también incluía, como regalo, mecanismos transitorios que prorrogaron el nombramiento de la señora hasta 2027.

Eso significaba que estaría encargada de revisar, en última instancia, la elección presidencial y la asignación de diputados plurinominales en la Cámara de Diputados federal.

2.⁠ ⁠La controversia

Resultó estridente su manera de conducirse en la máxima instancia jurisdiccional electoral del país.

Evidentes fueron sus vínculos con el inefable magistrado billetes, José Luis Vargas Valdez, quien en agosto de 2021 fue removido del cargo de presidente de la Sala Superior. Únicamente el voto de Soto Fregoso intentó respaldar dicho nombramiento, así como sus complicidades con Felipe de la Mata Pizaña.

Afortunadamente, el otro bloque de magistrados, encabezado por Janine Otálora Malassis y Reyes Rodríguez Mondragón, evitó la configuración de innumerables injusticias intentadas por ese trío de impresentables.

Cómo no mencionar su ingente necesidad de figurar en primer plano, que la llevó a encabezar el complot que destituyó a Rodríguez Mondragón como presidente, sin que dichos acontecimientos estuvieran exentos de controversia, pues precisamente en esos álgidos momentos fue captada en una reunión privada con el diputado de Morena Sergio Gutiérrez Luna.

3.⁠ ⁠El epílogo

Después de la elección de 2024, será recordada por su ferviente defensa del modelo de asignación de diputaciones plurinominales que permitió una mayoría artificial en el Congreso federal, así como por su disertación sobre la existencia y utilización de los llamados «acordeones» en la elección del Poder Judicial Federal, que francamente produjo escalofrío por la banalidad con que abordó el asunto.

Ya se menciona que a la señora le espera un consulado como premio de consolación. Al respecto, deben mencionarse dos cuestiones:

a) Que, en su caso, debe esperar cierto tiempo, porque existe un impedimento legal derivado de la legislación electoral federal y la Ley General en Materia de Delitos Electorales, para poder ejercer un cargo de tal naturaleza; y

b) De ser cierta la asignación de un consulado, constituiría un pésimo mensaje y un incentivo para muchos juzgadores y juzgadoras que como ella, se muestran obsecuentes y genuflexos ante el poder político.

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