El botín naranja: El triunfo del oportunismo y las ilusiones de Movimiento Ciudadano en Guanajuato

La política de las banderas cambiantes acaba de consumar una jugada maestra en Guanajuato. El nombramiento de Yulma Rocha como dirigente estatal de Movimiento Ciudadano no representa una renovación ideológica ni un refrescamiento de las alternativas democráticas en la entidad; solo es, lisa y llanamente, el triunfo del oportunismo político más pragmático.

Quien hiciera carrera bajo la sombra del viejo PRI ha logrado finalmente adueñarse no solo del control político del partido naranja a nivel local, sino también— del control financiero de los recursos presupuestales de esa franquicia en Guanajuato.

Este movimiento de fichas en la cúpula naranja ha desencadenado una reconfiguración interna que deja ver con nitidez a los ganadores y a los derrotados en la foto de familia.

Por un lado, la firma formal de afiliación de Alejandra Gutiérrez termina por consolidarla como un cuadro de peso al interior de MC. Lo relevante no es únicamente su incorporación, sino el consenso casi dócil que logró concitar entre quienes en el pasado reciente fueron sus más encarnizados adversarios.

El caso de Juan Pablo Delgado es sintomático: la confrontación y el discurso crítico de antaño cedieron el paso a la pragmática disciplina de partido, avalando sin matices la llegada del nuevo liderazgo.

En el extremo opuesto del balance político queda Rodrigo González. Aunque conserva la coordinación del grupo parlamentario en el Congreso local, su repliegue es evidente. González pierde un espacio de poder sustantivo dentro de la estructura orgánica del partido; una posición estratégica de decisión que le fue arrebatada en esta distribución de cotos por la ex priista Yulma Rocha, y que reduce su capacidad de maniobra a la pura trinchera legislativa.

Sin embargo, el aparato propagandístico que hoy celebra la “unidad” y la “consolidación” de figuras como Alejandra Gutiérrez en Movimiento Ciudadano incurre en un cálculo profundamente equivocado si asume que esto se traducirá en automático en renta electoral.

La suma de liderazgos desprendidos de otros partidos y la formalización de acuerdos cupulares no garantizan competitividad real en la plaza de León, ni mucho menos aseguran una victoria en las urnas. La ciudadanía leonesa ha demostrado históricamente ser un electorado crítico, desencantado del trasvase de personajes que cambian de camiseta según soplen los vientos de la conveniencia personal.

Aquí se verá si Yulma Rocha tiene verdadera capacidad de hacer política y de generar una estructura territorial organizada y creciente o solo tiene habilidades para acomodarse a sí misma y sacar provecho personal de los cargos públicos, como ha hecho hasta ahora.

Porque ni siquiera se puede atribuir el fichaje de Alejandra Gutiérrez, que es una jugada del coordinador Nacional del partido naranja Jorge Álvarez Máynez

Movimiento Ciudadano en Guanajuato podrá haber resuelto la repartición del control político y el manejo de sus finanzas internas, pero dista mucho de haber construido una verdadera opción que conecte con la ciudadanía.

Por ahora, el “acomodo” no es más que un eficaz vehículo de sobrevivencia para su “flamante” coordinadora estatal.

Yulma es sinónimo de derrota, lo demostró en 2024 que quedó en último lugar. Cuando mucha gente pensaba que la irapuatense debería de irse ahora se siente muy segura, pero veremos si su trabajo es real o solo de glamour político simple de un personaje rapaz que se ha servido con la cuchara grande del dinero de los guanajuatenses.

He dicho y ya está.

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