Por ello, la irrupción de voces femeninas que provienen no de las élites burocráticas, sino de la experiencia viva y dolorosa de la sociedad, representa un soplo de aire necesario para redefinir el rumbo del estado.
En un Guanajuato marcado por años de zozobra, la política tradicional suele pecar de fría, distante y calculada.

El liderazgo en la dirigencia estatal del nuevo Partido PAZ abre un espacio de reflexión sobre el perfil que requiere la vida pública actual.
Frente a la retórica gastada de escritorio, resalta la fuerza de las mujeres reales: aquellas que han caminado por el sendero del esfuerzo, que conocen de cerca la violencia, que han sacado adelante a sus familias como madres solteras y que han aprendido a transformar el dolor en causa social.

Es la historia de quienes vienen de la lucha cotidiana y entienden que la seguridad no es un concepto abstracto de campaña, sino la urgencia vital de regresar a casa con tranquilidad.
Durante el acto de toma de protesta del Comité Directivo Estatal de PAZ en León, se dejó clara esta premisa.
En su discurso de asunción, la presidenta estatal Itzel Ballesteros Villagómez enfatizó que el proyecto no surgió de un cálculo político tradicional: “El proyecto de PAZ no nació en una mesa de negociaciones ni en un escritorio distante; nació de tu exigencia, de vivir en desesperación, con miedo e impunidad. Nació de la urgencia de sanar como sociedad”.
Esta perspectiva conecta directamente con el sentir de miles de guanajuatenses que demandan un cambio en la manera de hacer política.

La propuesta va más allá de las siglas partidistas; busca ser una plataforma compartida para que la ciudadanía —y especialmente las mujeres— recuperen la certidumbre de vivir sin temor.
Como se aseveró con contundencia en la ceremonia: “La PAZ no se suplica: se construye, y el primer paso es decidir poner un alto y unirnos”.
Guanajuato ha sido históricamente tierra de decisiones trascendentales. Recordar que “el fuego que transforma las cosas nace de la voluntad de quienes dan el primer paso cuando todos los demás callan” es un llamado a asumir una responsabilidad colectiva.
De cara al futuro de las nuevas generaciones, la causa central no se negocia: se trata de devolverle a las familias, a los trabajadores y a la niñez la libertad fundamental de vivir en paz.

Itzel Ballesteros a pesar de noviciado en la política guanajuatense como dirigente, es un perfil fresco con libertad, lo cual no se puede decir de una Juana de la Cruz con el PAN, menos con la Kikis Mengaña del Verde de Adriana Muñoz de Morena que no se sacudí al inepto sheffilista del abogado agrícola o subrural de Ramírez Garibay y ni que decir de la advenediza Yulma Rocha que solo tiene intereses monetario en MC.
He dicho y ya está.



